Cae la noche nuevamente en Londres, acompañada como siempre por la persistente y casi sólida niebla que envuelve las calles y se ahoga en la mortecina luz de los faroles. La noche de nuevo y ella habrá salido ya en busca de su primer cliente. Debo darme prisa, seguro que la encuentro en el mismo callejón de siempre. Llevo dos días escribiendo y casi no he dormido, pero hoy voy a buscarla y hablaré con ella.
Está ahí, justo donde esperaba. Dios, está preciosa esta noche. Busco dentro del abrigo y saco lo que andaba buscando, es un poema. Estoy casi llorando de la emoción, pero me contengo y comienzo a leer.
No puedo creerlo, esa puta se ha reído de mí. No merecía ni el aire que respiraba.
Jack (21 de julio de 1888)
miércoles 23 de julio de 2008
EL POETA
lunes 21 de julio de 2008
LETRA A LETRA
Si pudiera atraparte en un verso,
reflejarte quizá en un poema,
desmontada tu alma y tu cuerpo
brillaría otra vez letra a letra.
Dormiría rezando ese credo,
lloraría de nuevo tu ausencia
y tu esencia caería del cielo;
volvería otra vez, letra a letra.
Pero infame de mí que no puedo,
pues no soy más que un pobre poeta
que se ahoga nadando en un verso
por tenerte otra vez, -letra a letra-.
miércoles 16 de julio de 2008
ENTRADA EN EL NUEVO MUNDO (día 0)
Ya he salido de la cápsula. El aire es pesado y me ha entrado en los pulmones de repente, cortando por unos segundos interminables mi respiración. La increíble fuerza de la gravedad, que me ha hecho sentir mi propio cuerpo como una mole de plomo, casi me mata. En medio de la desesperación he comprobado que el cordón que me unía a la cápsula está roto, cortado. No sé qué ha ocurrido, pero a partir de ahora dependo sólo de mí. Apenas puedo mover el cuerpo, la sensación es muy desagradable. Lloro, me desespero y compruebo como mis pulmones se hinchan y poco a poco se acostumbran al nuevo medio. Ya estoy un poco más calmado e intento abrir los ojos. La luz aquí es cegadora y tras unos minutos para adaptar mis pupilas, veo un mundo diferente y extraño, hostil sin duda. Tengo miedo, pero ya no hay vuelta atrás; acabo de nacer y me queda toda una vida por delante.
lunes 14 de julio de 2008
LA ESPERANZA
¿De amor me dices que te cuente
bajo esta luna
que agosto ha colgado en la noche
para espiarnos?
(Mientras las olas se acuestan
a nuestro lado,
junto a la arena, -cansadas-.)
Yo te hablaré de amor, mi vida,
cuando la noche
no sea tan negra y oscura
y su negro manto no alumbre
ni soledades, ...................................ni multitudes,
ni ricos, .........................................ni pobres,
ni necios,....................................... ni sabios,
ni besos furtivos, ..............................ni odios
alzados,
ni gritos hambrientos, .........................ni mudos
saciados,
Ni almas dormidas, .............................ni muertos
despiertos
Ni vivos
callados.
Que no es posible, me dices.
No importa,
yo espero (mi amor)
A tu lado.
jueves 10 de julio de 2008
A LA FLOR DE LA PITA

Está la flor de la pita
casi siempre solitaria
altanera y orgullosa
-suspendida, marginada-
entre el verde y el camino;
propietaria de la nada.
Con sus brazos amarillos
parece mostrar las palmas
de unas manos que en ofrenda
a los cielos presentara
la vida en pequeñas flores
que del suelo rescatara.
Saludo del monte al camino,
-del camino y del monte al cielo-
con tus brazos amarillos,
preñados y quietos.
DECIMA A JOSEFA PARRA
Que de oficios imposibles
ya hiciste tu magisterio
desmadejando el misterio
de hacer los sueños tangibles.
Se que son indiscutibles
tantos oficios diversos
en tus poemas inmersos,
pues tu misma tienes uno
imposible para alguno:
Ser relojera de versos.
domingo 6 de julio de 2008
EL DULCE VENENO

El dulce veneno que nos da la vida
nos hace inspirar
una pequeña dosis de muerte
en cada aliento (en cada suspiro)
…y al final,
se nos hace demasiado amarga
la ponzoña tantas veces digerida.
Fenecemos cual vivimos,
dulcemente envenenados
si la vida la sorbemos
dulcemente (trago a trago)
lunes 30 de junio de 2008
EL CAMINO

Mi alma apenas busca el camino dictado;
el que empezó en el primer grito de libertad
y culminará en el último suspiro condenado.
Es mi senda, plagada de anhelos,
hierba verde,
olas,
y tierra seca (polvorienta)
Llena de susurros,
de poemas dibujados
entre las sombras,
sobre el eco difuso
que trae la vida hasta mi rincón,
donde la luz tiene
el tacto del terciopelo.
Y hago frente al mundo
desde la soledad
que tiene la piel por frontera.
Tan solo a veces (demasiadas)
un aliento de cristales me perfora
y sucumbo a la marea desbordada…
Entonces
Vivo, Y muerdo,
Y escribo, (Y muero)
EL LEGADO
Ya desde pequeña, a María se la veía como una persona muy especial. Pasó los primeros ocho años de su vida sin pronunciar una sola palabra por lo que, antes de empezar a hablar, desarrolló una increíble capacidad de observación, que la dotaba de una perspicacia inusitada para entrever las verdaderas intenciones de cualquiera, tan sólo fijándose en su lenguaje gestual. El día que empezaron a brotar sus primeras palabras, fue el mismo en que su mano comenzó a garabatear torpemente algunas letras sobre un cuaderno. De esta forma, al desarrollar el lenguaje escrito al mismo tiempo que el oral y con la misma rapidez y naturalidad que este , pronto destacó también por su facilidad para escribir. Llenaba cuadernos con sus ideas e impresiones con la misma soltura con la que cualquiera puede mantener una conversación insustancial entre amigos, y su facultad de observar la vida hasta el más ínfimo detalle, la dotó de una gran capacidad poética, cayendo pronto rendida bajo los influjos de la rima. Sus versos desgranaban el entorno de su corta vida de una forma magistral, llenándolos de imágenes sobrecogedoras que bien pudieran desarmar al alma más blindada. Su mano se agitaba nerviosa apenas el lápiz rozaba las blancas páginas para dibujar sus sueños con las mil caras de un poema. Así transcurrieron su primeros años, los pocos que hubo felices en su vida.
Su padre, un hombre cuyo semblante parecía haber sido disecado en un perpetuo gesto severo y oscuro, y cuyas ideas olían tan rancias como la pequeña abacería que regentaba, pronto comenzó a recelar de aquella hija suya que parecía adivinar los pensamientos y que escribía como si la vida le fuera en ello. Aquello era impropio de una mujer; había que atajarlo de inmediato. Prohibió a su hija escribir y opinar sobre cualquier cosa medianamente trascendente y le impuso una infinidad de tareas adecuadas para su condición femenina, que no le dejaron tiempo más que para comer y dormir algunas horas. Aun así, María sacrificó mucho de su escaso tiempo libre para escribir a escondidas, ocultando sus poemas entre las hojas de una vieja enciclopedia que se ajaba por el desuso en un estante del desván.
Apenas cumplió los veinte años, se casó por imposición paterna con un joven campesino, heredero de un pequeño terruño y cuya conversación se reducía a unos cuantos monosílabos tan escasos como sus ideas. Era un hombre brusco, entregado por completo a las labores del campo y cuya vida se regía por instintos básicos: comer, dormir, trabajar y practicar sexo cuando necesitaba desahogo. De esta forma, pronto vinieron los hijos. Uno tras otro, llegaron hasta siete. Su vida, dedicada ya por completo a criar a su prole y atender a su marido, le dejó poco tiempo para soñar. La vieja enciclopedia, de la que su padre no dudó en desprenderse, veía pasar la vida de María desde el estante del salón siendo utilizada como escondite de sus letras tan sólo en las contadas ocasiones en que la angustia desbordada le traía algún verso, siempre cargado de añoranzas, tristezas y nubes grises.
El tiempo devoró implacable una estación tras otra hasta hacer de ella tan sólo una pequeña sombra de pelo blanco encorvada en una vieja mecedora. Como al principio de su vida, el silencio selló su boca y en sus últimos años se dedicó nuevamente a observar la vida con la serenidad de quien comprende ya la esencia misma de las cosas.
Un triste día de otoño, su hija menor, Ana, que ya contaba veinticinco años, lloró la muerte de aquella mujer menuda, callada, sumisa y enigmática que le había dado la vida. El resto de sus hijos estaban demasiado lejos y ocupados para asistir al funeral de la anciana. Su hija se quedó los viejos libros que habían pertenecido a María y los colocó en su casa, ya que no se atrevió a tirar aquellos objetos que fueron testigos mudos de sus vidas durante tantos años.
Un día, la curiosidad la hizo abrir uno de aquellos volúmenes para hojearlo; lo que encontró la dejó boquiabierta: Entre todas y cada una de las hojas del libro, se escondía una cuartilla amarillenta con un poema y la firma de María. Así fue como descubrió a esa persona de infinita vida interior y de talento magistral para la poesía, que había sido eclipsada por aquellos que no supieron apreciarla. Aquel día sus lágrimas fueron aun más amargas.
Unas semanas después, Ana sintió, sin saber muy bien por qué, un deseo irrefrenable de escribir. Se sentó con lápiz y papel en mano y las palabras comenzaron a brotar; al principio con lentitud, pero luego su pulso se fue acelerando y sus sentimientos comenzaron a fluir con cadencia musical en forma de versos. Entonces fue cuando descubrió el verdadero legado de su madre; el talento para la poesía.
Su marido, Carlos, pronto se percató de que algo estaba cambiando en Ana. Durante la sobremesa, ella solía bordar paños junto a la ventana mientras su marido se perdía entre las páginas del periódico. Carlos reparó en que su mujer se encontraba sentada junto al escritorio con la mirada perdida entre sus letras manuscritas.
-¿Ya te cansaste del bordado?
-Si, bueno, es que estoy escribiendo poesía.
-¿Poesía? ¿Tú? ¡Qué tontería!, con la de cosas productivas que podrías hacer.
No fue sólo lo que dijo, ni tan siquiera el tono en que lo hizo. De alguna forma, quizá por la postura de su cuerpo, el movimiento de sus manos al hablar, o la forma de echar la cabeza hacia delante. Ana, sin poder precisar bien cómo, sitió el peso de las palabras de su marido y tuvo la certeza de toda la oscuridad que se escondía tras ellas.
Al día siguiente, Carlos encontró la casa vacía y, en la cocina, prendida con un imán sobre la nevera, una hoja de papel amarillenta con un poema firmado por María que hablaba sobre la verdadera libertad.
domingo 4 de mayo de 2008
CLASIFICACIÓN
En su afán por el conocimiento recorrió el mundo y, encontrándose gentes tan diferentes que lo poblaban, pensó en capturar algún ejemplar para su estudio. Hizo en su finca un parque lleno de jaulas donde poco a poco metió personas con singulares diferencias. Al principio los clasificó por su tono de piel, por su altura o por el color de sus ojos. Más tarde, en su empeño de clasificación, empezó a encontrar sutiles diferencias que especificaba en un cartel frente a las jaulas, pues ya estas diferencias no eran físicas o de muy difícil apreciación por ojos no expertos en la ciencia clasificatoria de personas.
Treinta años después su trabajo estaba casi concluido, tan sólo le faltaba un espécimen, había logrado catalogar a toda la humanidad. Se desnudó y se metió en la última jaula que quedaba, cerró el candado y, satisfecho dio por concluido su trabajo.
lunes 21 de abril de 2008
UN SONETO DESESPERADO
Su aroma se fundió con la almohada
y en sábanas a cuadros sus gemidos;
su aliento aún acaricia los tejidos
y el aire aún me devuelve su mirada.
Su cuerpo se marchó, no queda nada,
tan solo el palpitar de mis sentidos;
los brazos se me aferran desvalidos,
la piel se vuelve sepia y cuarteada.
Caricias que antes fueron mi sustento
y que ahora solo son tristeza pura
que ahoga en las esquinas mi lamento.
Fundirme quiero en esta noche oscura
colgado por el soplo se su aliento;
poner fin de una vez a esta tortura.
jueves 17 de abril de 2008
LA PARCA
Vivimos moribundos cada hora,
ajenos a la parca silenciosa
que afila su guadaña y nos acosa
desde la sombra oscura donde mora.
Se nutre de minutos que atesora
cercando nuestro tiempo presurosa;
vistiendo su mantel bajo la losa
espera que lleguemos sin demora.
Por eso he de vivir cada segundo;
sentirlo como el beso de la amante,
marcando bien mis pasos por el mundo.
La vida puede ser solo un instante,
¡mirad, que ya su rostro está iracundo!
¡corred, que ya la parca está delante!
lunes 14 de abril de 2008
INVENTARIO DE SILENCIOS
Tengo un silencio
anudado al cordón del zapato.
Se quedó asido a mis pies
con el chasquido sordo
del nudo al cerrarse.
Fue el adiós no respondido,
la palmada en la espalda
que quedó en el aire;
el aliento frío en la nuca
que aún estremece mi piel.
Fue silencio helado
que todavía arde.
Tengo un silencio
prendido en el pecho.
Es un silencio con cadena de plata.
A veces me oprime el cuello
colgado de aquella pregunta
que solo tuvo un gesto,
ojos caídos, palmas abiertas,
mirada avergonzada.
Lo llevo prendido
junto a la ira contenida
y lo arrastro bajo el orgullo.
Fue silencio ardiente
que hiela el alma.
Tengo un silencio
colgado en un clavo,
de rostro enjuto y mirada callada.
El tiempo cubrió su manto
y tiñó se sombra sus palabras,
dejándome adivinarlo solo
en las arrugas de su frente
y en sus profundos ojos
que de óleo todavía se adivinan.
Fue un silencio pintado
por la vieja muerte.
Tengo un silencio
metido en el estómago,
y es solo piel y huesos,
y gritos, y hambre,
Y apenas si es nada,
pero me llena de silencios
de carga pesada.
Si no fueran tantos,
aun serían demasiados
una sola mano que busca
y no encuentra nada
es suficiente para exigir una respuesta.
Fue silencio egoísta;
mano cerrada.
Tengo un silencio
que me llama
desde su puerta obscura
tras la que podré dejar
colgada de un clavo
la cadena de plata,
y el cordón y el zapato;
y las pesadas cargas,
para sumirme por fin
en el silencio más largo.
Será silencio eterno;
será eterna la calma.
sábado 29 de marzo de 2008
EL PIANO QUE HA LLORADO (GLOSA)
El piano que ha llorado
la divina serenata
me ha matado dulcemente
en la noche perfumada.
(Juan Ramón Jiménez)
En la tristeza más fría
de este otoño me ha dejado
sus penas de melodías
el piano que ha llorado.
Con dolorosas cadencias,
enmudeciendo mi alma,
me ha llevado hasta sus sueños
la divina serenata.
El aroma de violetas
anidándose en mi frente,
prendido tras una nota
me ha matado dulcemente.
Ya las musas me han silbado
susurrando en la ventana
las esencias que robaron
en la noche perfumada.
viernes 28 de marzo de 2008
GLOSA (soneto dodecasílabo)
Pasó la noche; vino la luz del día.
Sonreía en Oriente tímida el alba,
y a sus primeras luces, el horizonte
parecía que a lo lejos se incendiaba.
Rubén Darío (Ondas y nubes III)
Llegó la bruma y de sombras se teñía
moribundas a la luz de la alborada,
con su púrpura clavado en mi mirada.
Pasó la noche; vino la luz del día.
Y la luna con su blanca testa calva
se fundía en las alturas lentamente;
mientras ella se moría en Occidente,
sonreía en Oriente, tímida el alba.
Aun escondido su cuerpo tras el monte,
el sol tenue dibujó la madrugada
y a sus primeras luces, el horizonte.
Ya silente con su disco caminaba
Febo alzando de los cielos su remonte,
parecía que a lo lejos se incendiaba.
domingo 23 de marzo de 2008
TRISTE SONETO
Que por amor nació, triste soneto
cuando al amor le dió por terminar;
la tempestad que había en nuestro mar
quiso estallar en mil oscuros versos.
Que con despecho quieto la poesía
ardía a fuego lento en mi interior;
y con un beso tuyo, más calor,
y con calor el alma consumía.
Por eso, amor mío, digo adiós;
para que nazca en mí triste poema,
para llorarle al verso un desamor.
Porque el poeta no puede vivir
si no ha sufrido un triste desengaño,
pues el dolor profundo hace sentir.
miércoles 19 de marzo de 2008
LLUVIA
Inunda el agua
mi seco llanto;
inunda el alma.
La vida plena
no se detine
tras la ventana,
no inunda nada.
Tan sólo llena
de aliento puro
de la mañana,
de azul y verde
queda la tierra
tras sus llegada;
no inunda nada.
Frías las gotas
cantan a ritmo
sereno y puro
tras la ventana.
Pero en la casa
su martilleo
resuena hondo
cortando el aire
con su cizalla.
Inunda el agua
de golpes secos
mi seco llanto;
inunda el alma.
martes 11 de marzo de 2008
CANTAR DEL POETA
que arranca el viento oscuro
de los abismos
para anidarse luego
bajo los suaves brazos
de los olivos.
Y cantarán sus versos
aceituneros rudos
de la campiña,
porque sabrá su canto
como el intenso aceite
de las olivas.
Desmontará el poeta
de la montura altiva
de su caballo,
y volverán sus pies
a recorrer caminos,
vivos de barro.
Y subirá a los cielos,
no sobre enormes alas
de sueños largos;
sino en la tierra seca,
desde las altas cumbres
de montes altos.
Llenas de aromas verdes,
vivas de azul intenso
serán sus letras.
¿Quién callará la boca
que mudo tiene al pueblo?
¿Será el poeta?
viernes 29 de febrero de 2008
SIN SENTIDOS
de aletargados sentidos.
Malditas las mudas bocas,
malditos los suaves tactos,
malditos sordos oídos;
maldito y acomodado
letargo de los sentidos.
Yo te maldigo mil veces...
yo te maldigo.
¿Por qué no estalla tu grito?
¿Por qué no arañas la tierra?
¿Por qué no escuchas, hermano?
¿Por qué los dientes no enseñas?
Eso que escuchas...es hambre
eso que ves...es miseria;
eso que sientes, hermano
es el llanto de la tierra.
¿Por qué no escuchas el grito?
¿Por qué no escuchas? hermano,
maldito y acomodado,
con tu maldito bienestar
de aletargados sentidos...
¿Estamos sordos de todo
menos de oídos?
miércoles 20 de febrero de 2008
OLAS
Del mar
¡Marineras!
Sobre sus cuerpos
el blanco navega.
La arena, el destino;
azul intenso el camino,
preñadas tus vestes de estrellas.
¡olas que buscan un beso en tierra!
¿Encontrareis el muerto acantilado?
¿O las tibias lenguas que de duna esperan
La humedad del beso tantas veces ansiado?
¿Encontrareis arena o acantilado?
Encontrareis destino…¡vuestro sino!
¿Romperéis ardientes en la roca
o dejareis sal en la boca?
Hendidas por mil veleros
con vuestros flecos blancos…
heridas, y luego…
bajo la luna
junto al mar:
arena…
¡besos!
domingo 17 de febrero de 2008
TIEMPO
Mientras sea ilusión
las horas serán las notas
de una marcha victoriosa.
Será primavera esquiva
y en el aire cantará
bordeando las esquinas.
Será de sauces llorones..,
será ¡de verdes olivas!
Cuado sea ilusión....
¡Será de hojas verdes
tu campo cubierto!
Mas en el duelo serán
del matillo el golpe frío,
viento de rumor espeso,
eco sordo del silencio;
grave, envolvente, brumoso,
agriando el aire y llamando
al infinito, pesado
con su cargado reposo.
Cuando sea de duelo...
¡Será de hojas muertas
dorando el silencio!
sábado 16 de febrero de 2008
HOY NO QUIERO VERSOS
Hoy no quiero buscar
la palabra exacta.
No quiero metáforas,
no quiero gramática
no quiero puntos,
acentos;
no quiero nada.
Solo quiero llorar
de la única forma que se,
con mis letras.
Porque te he visto,
sola, desnuda,
con tu pecho seco
alimentando a tu hijo
medio muerto.
Solo quiero llorar...
Mi desconsuelo
no tiene límites.
No puedo...
¿Por qué seguimos viviendo?
No es justo
verte desde aquí
con el estómago lleno.
Lo siento,
de verdad,hoy no quiero versos.
martes 12 de febrero de 2008
A LOS POETAS MUERTOS
Le mataron por la espalda,
con una bala certera.
Pudieron matar al hombre
Pero no al poeta.
Quisieron callar las voces
que sembró por la alameda;
matar los cantares del pueblo
que al cantar llora su pena.
Pudieron matar al hombre
pero no al poeta.
Y volverán algún día
con cualquier excusa nueva
pues solo están acechando
con la mano en la escopeta.
Esperan que nazca la hierba
y cuando está bien crecida
con sus guadañas la siegan.
Pudieron matar al hombre
pero no al poeta
Pues bien,
¡Aquí está mi pecho¡
¡Aquí esta mi cabeza¡
o si venís cobardes, mi espalda
¡aquí están mis letras¡
que yo escribo con la sangre
de los hijos de la tierra.
Podréis matar al hombre
pero no al poeta
viernes 8 de febrero de 2008
EN TU CUERPO
DICIEMBRE
jueves 7 de febrero de 2008
MORIR SIN TI
martes 5 de febrero de 2008
CANAS
domingo 3 de febrero de 2008
EL OTOÑO EN UN CASTAÑO
sábado 2 de febrero de 2008
HAIKU VII
viernes 1 de febrero de 2008
RECUERDO DE OTOÑO

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miércoles 30 de enero de 2008
SEIS HAIKUS EN UN PASEO NOCTURNO

I
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VI










